Historias Exitosas

Cassie DeFillipo

Desde junio pasado, he estado trabajando como pasante de mercadeo para el evento College Goal Oregon. Cuando OSAC me contrató, estuve muy contenta de tener la oportunidad de compartir con otros un regalo que recibí hace algunos años durante mi propio proceso de aplicación universitaria: La habilidad de recibir ayuda financiera y financiar mi futuro con ello.

Para cuando tenía seis años, ya sabía que iría a la universidad. No sé cómo, pero de alguna manera lo sabía. Yo soy una estudiante de primera generación, y mis padres nunca me dijeron que tenía que asistir. Yo simplemente sabía que lo haría. Tal vez en base a alguno de los personajes de los cientos de libros que leí, disfrutando mi pasatiempo favorito. Tal vez fue mi conspiración intuitiva para escapar de la pequeña ciudad de Klamath Falls en donde crecí. Aún no estoy segura de cómo lo sabía, pero este conocimiento se quedó conmigo hasta que llegué a mi último año de escuela secundaria y comencé el proceso de aplicación universitaria.

Yo sabía que mis padres no podrían pagar la universidad, y honestamente no entendía los préstamos, así que sentía que debía conseguir una beca si quería alcanzar mi sueño. Tomé el SAT y el ACT, comencé investigando instituciones de educación superior, y preparé mi hoja de vida. También pase mucho tiempo en línea y en la oficina de orientación buscando y solicitando becas. Llené solicitudes de becas casi todos los días en el receso.

Llenar las solicitudes era agotador y abrumante a veces. No sabía a quién dirigirme pero necesitaba ayuda, así que fui donde mi orientador escolar. Ella me ayudó pero estaba poco dispuesta a dedicarme mucho de su tiempo. Cuando salía de su oficina la Sra. Mason, la secretaria, se ofreció a ayudarme a llenarlas. “Usted está demasiado ocupada para eso,” le dijo mi orientadora escolar. Recuerdo que tenía deseos de irme y pensaba que podía arreglármelas sola, pero la Sra. Mason me ayudo de todas formas y respondió todas y cada una de las preguntas que tenía.

Una vez, cuando hacía mi visita prácticamente diaria a la oficina de orientación, vi una nota en una aplicación para un atleta e hijo de un doctor de nuestra escuela. La nota era de mi orientador de escuela secundaria diciendo que había terminado de llenar su aplicación. Estaba sorprendida, y dolida. De ese punto en adelante, fui a ver a la Sra. Mason.

Cuando comencé el proceso de aplicación universitaria, sentía como si nadie realmente creyera en mí. Incluso mis padres pensaban que mi financiamiento universitario era poco probable - o al menos eso era lo que yo sentía. Yo decía, “Cuando vaya a la universidad...” y mis padres respondían, “si vas a la universidad...” Su intención no era herirme, sino tratar de ser realistas.

La Sra. Mason siempre creyó en mí. Ella siempre estaba dispuesta a sacar tiempo para ayudarme a alcanzar mi sueño. Ella incluso me contó sobre esta solicitud que realmente debía entregar - una en la que podía aplicar para muchas becas diferentes sólo llenando una solicitud. El día que ella las recibió en la oficina de orientación, ni siquiera esperó que yo llegara, me envió una a mi clase.

A medida que se acercaba la graduación, comencé a ganar becas. La primera fue de 200 dólares, pero era algo. Luego gané otras, eran mayormente becas de un año, pero yo estaba extasiado de saber que podía asistir a la universidad que había elegido: La Universidad de Oregón. Había sido aceptada para la Facultad de Honores, que tenía un programa de periodismo muy bueno y estaba cerca de mi casa pero lo suficientemente lejos para darme libertad.

Un día, recibí una carta en el correo que decía que era finalista para una beca que después de seguir cierta ecuación, cubriría alrededor del 90 por ciento de todos los gastos de universidad por cuatro años, tendría una entrevista en unas pocas semanas. Me dieron escalofríos en todo el cuerpo, ni siquiera recordaba haber solicitado esa beca.

La beca era la beca Ford, y había marcado un recuadro junto a ella mientras llenaba la aplicación OSAC simplemente porque era elegible. No tenía ni idea que valía tanto, o que cambiaría mi vida tan drásticamente. El día que recibí la carta que me decía que era un Escolar Ford de la clase del 2003, estaba emocionada y agradecida. Pero no tan agradecida como lo estoy ahora.

Durante cada uno de los últimos cuatro años, el impacto de esta beca en mi vida se ha agrandado. Me permitió hacer muchas cosas que de otra forma no hubiera llegado a hacer. En primer lugar, me permitió enfocarme en mis clases y disfrutar toda la vida que ofrece el campus universitario, desde actividades extracurriculares hasta clases de baile, puedo disfrutar de ellas en vista de que no tengo que salir corriendo a trabajar para pagar mi educación. Puedo pasar tiempo en las horas de oficina con mis maestros y dedicar el tiempo necesario para hacer bien mis tareas.

Esta beca me permitió hacer realidad no solo uno sino muchos de mis sueños. Siempre he querido ver el mundo, algo que nunca pude hacer, y debido a que no tuve que trabajar durante el verano para ahorrar dinero para la universidad, pude tomar una oportunidad increíble de pasar un verano en Korea. Me pagaron mi boleto de avión y recibí un estipendio de vida por trabajar como orientadora de campamento en una base militar.

También estudié en Italia por un semestre durante mi último año de estudios, lo cual había sido otro de mis sueños por gran parte de mi vida debido a mi descendencia italiana. Pude viajar por Europa y aprender muchas lecciones sobre el mundo y sobre mí misma a mi paso.

Pero sobre todo, el mero hecho de poder recibir mi título libre de préstamos en cuatro años es un regalo. Mis hermanos mayores, uno de 25 y otro de 22, ambos han asistido a institutos superiores comunitarios intermitentemente por años y recibirán sus títulos asociados (títulos de 2 años) al mismo tiempo que yo recibiré mi licenciatura.

Ahora estoy a menos de dos trimestres de recibir mi Licenciatura en Artes en la Universidad e Oregón con una concentración principal en periodismo: revistas y una concentración secundaria en administración de negocios con una distinción profesional en comunicación internacional. Este diploma será mucho más que un pedazo de papel, será un certificado de los cambios por los que he pasado durante los últimos cuatro años. Son demasiados para contarse, pero he aprendido cómo pensar de forma crítica y he ganado confianza en mí misma. He desarrollado mi percepción del mundo. Cuando reciba mi diploma, será una oportunidad certificada para que yo haga cambios positivos en mi vida y en la vida de las personas que me rodean.

Esto no significa que no he tenido que enfrentarme con problemas, porque lo he hecho. He caminado a casa llorando, queriendo renunciar, queriendo golpear las paredes, me dolía estar con mi familia, me sentía totalmente sola, y me preguntaba si estaba fuera de lugar. Ha habido profesores que no pudieron darme la ayuda que necesitaba y he dudado de mis habilidades.

A pesar de las veces en las que me he sentido sin apoyo, ha habido muchas más veces en que mis profesores han hecho mucho por mi, créanme, y me han apoyado. Ha habido veces en las que he roto barreras y entendido conceptos que no pensaba que pudiera entender, veces en las que cree cosas que no sabía que tenía el talento de crear. Cada vez que esto sucede, es un fuerte recordatorio de estar aquí por una razón. Yo tengo un propósito.

Hay una expresión que dice que se requiere un pueblo para educar a un niño. Yo quería ir a la universidad basado en este sueño, pero la gente a mi alrededor no me permitían una vez tras otra perseguir mi pasión. Por ello, estoy agradecido con la gente que me guió a través de este proceso y me ofreció su gentileza y ayuda. Las becas como la mía dan a la gente la oportunidad de cambiar su realidad, lo cual es el primer paso para marcar diferencias positivas en el mundo.

Ya he disculpado a mi orientadora escolar. Después de cuatro años de universidad, entiendo que la razón por la que ella no me ayudó tuvo que ver con sus cosas y con lo que ella estaba pasando en su propia vida; no tenía nada que ver conmigo. Ha habido y hay otras personas a quienes he acudido y quienes me han ayudado, siempre las habrá. Siempre las busco porque eventualmente encontraré alguien que pueda ayudar.

Todas las Sras. Masons en el mundo marcan una diferencia positiva y perdurable en las otras personas, una diferencia que he tenido el privilegio de poder pagar por adelantado con cualquier capacidad mediante este evento.

Al invertir tiempo y dinero y energía en mí, todos aquellos que me ayudaron a finalizar mi licenciatura no solo me financiaron a mí sino que financiaron mi futuro. La gentileza y compasión que se me ha mostrado a lo largo de mi vida es algo que planeo compartir con otros. Justamente como otros han invertido en mí para que yo alcance mis sueños, yo haré lo mismo - incluso si es sólo incentivar a otros a soñar y creer con todo su corazón que ellos pueden lograrlo.

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